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La danza del Loco
Camina pintando al cielo con las salamandras de su imaginación. Dibuja nubes con su mirada, enjaula pájaros en el domo del cielo, saluda al padre Sol con una sonrisa disfrazada de viento.
Cuerpo ancestral que envaina al niño vestido de bufón. Esencia de luz soluble en la anarquía del ego. Irradia alegría con su vestimenta colorida. Desfile de luz, carnaval de melodías. Con sus pasos rojos lame la tierra, fecunda las sombras y grita a los ancestros que habitan en la distancia y el tiempo.
Habitante del universo, nómada espiritual, vagabundo del mandala cósmico, tonto sagrado, poeta extrovertido, místico social.
Músico mágico, sus cascabeles cantan el himno de la libertad. Su bastón fertiliza la tierra y le ayuda a cruzar las romerías de los santos.
En su mano derecha guarda la divina trinidad, lleva oculto el huevo de la alquimia donde se incuba el cristo interior y el cayado de sabio mentor.
En su mano izquierda lleva la hoja mística de la vida y la suerte, su hatillo espiritual donde guarda la magia que fabrica con su voz.
Le acompañan sus egos disfrazados de animal, su consciencia mística, su latido animista, la energía cósmica que le da la fuerza para seguir su viaje a través de los mundos.
La danza del loco es el caos, el teatro de lo absurdo, el efímero pánico, la libertad de ser y estar, de creer y crear, cantar, gritar, correr, caminar, viajar.
La danza del cero que no es vacío que es el universo entero.
Camina masturbando la tierra, acariciando al viento, besando al agua, lamiendo el fuego. Los latidos de su corazón se expanden por todos los mundos, fecundan los lotos en los pantanos, desnudan los cuerpos de las doncellas que saludan al dios Pan cuando llega la primavera, desvisten con palabras los cuerpos para vestirlos de viento.
Cuando pase frente a ti acércate y dale de comer, dale bebida, toma sus manos y ponte a bailar.
Ahí donde no está él estas tú; como buen discípulo, limpiándole la sombra y puliendo con saliva sus huellas de peregrino.






